Andres siguió caminando hacia su casa, ya el fresco del ocaso lo sentía en la cara, era un aire suave y continuo. Algunas negocios ya habían cerrado por lo que se encontraban a oscuras, también algunos vecinos habían encendido sus lamparas de gas para para iluminarse en su interior.
El cielo ya mostraba una gran cantidad de estrellas y apenas tenia algunas nubes simples. Las nubes al contraste con la luna menguante la daban un aspecto tenebroso; pero eso no inquieto a Andres ya que adelante de él a solo treinta metros iba caminando otra persona de aspecto mayor y con ropas muy modestas. Andres debido a su juventud caminaba rápido pero sin prisas; al contraste de su compañero de ruta que iba a paso bastante lento que le permito en poco minutos alcanzarlo.
Como es costumbre en el pueblo una vez que lo alcanzó lo saludó inclinando su cabeza en modo de respeto a sus mayores - Buenas Noche dijo Andres-, y solo lo vio de reojo, lateralmente, sin intención de siquiera voltear a verlo para continuar con su camino y con sus pensamientos. El viejo con mucha calma y con voz muy afable responde el saludo -Buenas noches muchacho- como agradeciendo el saludo recibido. De inmediato le hace la siguiente pregunta con la que iniciaría la platica. ¿Hacia donde te diriges?
El muchacho desprevenido y sin esperar la pregunta voltea a verlo para responder
-Voy hacia mi casa, aquí cerca a solo unas cuadras.
Sin saber porque Andres sintió confianza al ver al hombre ya cansado por la vida y con sus ropas bastante desgastadas. Y para no perder la oportunidad de distraerse en su camino le continúa la conversación.
Y usted hacia donde va -pregunta Andres-?
Yo voy hasta el siguiente pueblo a buscar algunos familiares.
Y viaja solo? Es de por estos rumbos? Nunca lo había visto.
-El viejo con voz cansada responde- a veces ando acompañado pero hoy me toco ir solo y ya tuve la fortuna de conocerte, mi casa esta en este pueblo allá por la orilla del río tal vez la hayas visto junto a las arboledas de pirul, ya esta bastante descuidada.
- Yo poco voy al río y menos para esos rumbos tal vez la haya visto pero sin darle mayor atención
-respondió Andres-. Este camino le recorrí muchas veces acompañado de mi padre que me platicaba historias del pueblo seguro usted las conocerá también.
Si, conozco varias historias -dijo el viejo- algunas las viví y algunas las vivieron mis amigos ya muertos por un motivo u otro.
Andres de inmediato responde, mi padre me contó la historia de un joven soldado que participó en una batalla cerca de aquí en la que murieron muchas personas. Ese soldado había resultado muy mal herido y logro llegar hasta la orilla del pueblo solo que al llegar a una casa a pedir ayuda la señora que lo vio no quiso ayudarlo y éste tuvo que seguir buscando ayuda pero al final murió debido a sus heridas.
El muchacho desprevenido y sin esperar la pregunta voltea a verlo para responder
-Voy hacia mi casa, aquí cerca a solo unas cuadras.
Sin saber porque Andres sintió confianza al ver al hombre ya cansado por la vida y con sus ropas bastante desgastadas. Y para no perder la oportunidad de distraerse en su camino le continúa la conversación.
Y usted hacia donde va -pregunta Andres-?
Yo voy hasta el siguiente pueblo a buscar algunos familiares.
Y viaja solo? Es de por estos rumbos? Nunca lo había visto.
-El viejo con voz cansada responde- a veces ando acompañado pero hoy me toco ir solo y ya tuve la fortuna de conocerte, mi casa esta en este pueblo allá por la orilla del río tal vez la hayas visto junto a las arboledas de pirul, ya esta bastante descuidada.
- Yo poco voy al río y menos para esos rumbos tal vez la haya visto pero sin darle mayor atención
-respondió Andres-. Este camino le recorrí muchas veces acompañado de mi padre que me platicaba historias del pueblo seguro usted las conocerá también.
Si, conozco varias historias -dijo el viejo- algunas las viví y algunas las vivieron mis amigos ya muertos por un motivo u otro.
Andres de inmediato responde, mi padre me contó la historia de un joven soldado que participó en una batalla cerca de aquí en la que murieron muchas personas. Ese soldado había resultado muy mal herido y logro llegar hasta la orilla del pueblo solo que al llegar a una casa a pedir ayuda la señora que lo vio no quiso ayudarlo y éste tuvo que seguir buscando ayuda pero al final murió debido a sus heridas.
Mira esa historia la conozco bien respondió seriamente el viejo, aunque para justificar a la señora de la casa, puedo decir que el soldado había recibido una gran herida en la cara por lo que Doña Ernestina se asustó mucho al verlo bañado en sangre y le cerró la puerta sin decir palabra. El soldado, debido la sangre en la cara, nunca supo quien abrió la puerta y menos en cual casa pidió ayuda . Este siguió caminando una cuadra mas hacia la plaza principal hasta que cayo al suelo, inerte dando el ultimo suspiro de vida.
Ese dia las calles estaban vacías, nadie se atrevía a salir porque aun se oían vestigios de la batalla. Sólo hasta caer la tarde alguien se atrevió a salir pero con mucha precaución. Ella era Josefina, joven del pueblo ya en edad casadera le tocó el susto de encontrar en medio de la calle el cuerpo del soldado, se agacho lentamente y lo giró boca arriba para poder identificarlo, se sobresalto al verle la sangre, pero al reconconocerlo se repuso de inmediato. Se levanto y fue corriendo rápidamente a casa de su amiga Amalia, para comunicarle que Gregorio, su novio había muerto en la batalla. Las muchachas llorando y lamentando la muerte de Gregorio serenamente se repusieron y mirándose a los ojos mutuamente nombraron a Doña Ernestina, ahora habría que avisarle que su hijo había muerto. Amalia que de alguna manera se sentía con responsabilidad y mas confianza se tomó el deber de avisarle a la viuda el destino de su único hijo.
Ya que la viuda se enteró y reorganizo sus ideas supo que a quien le cerró la puerta había sido su hijo. Ella lo había mandado a estudiar a la ciudad pero su hijo sin avisarle y sin su consentimiento se habia enlistado en el ejercito. Su muerte la derrumbó ya que sin su marido y sin su hijo terminó enloqueciendo. Se dice que ella aun sigue en la casa esperando a su hijo para pedirle perdón y el fantasma de Gregorio aun ronda la casa esperando que le abran algún día.
El muchacho cortando la conversación del viejo dijo:
- Esa parte de la historia no me la había contado mi papá, pero de cualquier manera ya llegue a mi casa, seguro mi mama ya me está esperando con el encargo del tío Catarino.
- Yo continúo mi camino hasta el otro pueblo -dijo el viejo- voy a buscar a mi hermano para que ayude a Doña Ernestina a calmar su dolor . Espero volver a verte en el camino en alguna otra ocasión.
Andres se paro en la puerta de la entrada viendo como el viejo seguía caminando y perdiéndose en el camino y en la oscuridad.

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